domingo, 28 de octubre de 2012

sábado, 9 de junio de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACÓN EN LOS CENTROS EDUCATIVOS...

" La participación es un principio fundamental de la educación, en tanto el educando debe ser sujeto activo en el proceso educativo para apropiarse en forma crítica, responsable y creativa de los saberes. Las metodologías que se apliquen deben favorecer la formación ciudadana y la autonomía de las personas."
Es en el ejercicio efectivo de ese derecho que puede proyectarse una ciudadanía profundamente democrática, reflexiva y crítica, capaz de comprender y transformar su realidad. Este derecho nos moviliza porque supone replantear las asimetrías de poder entre el mundo de los adultos y el mundo adolescente, haciéndolas conscientes, refundando la configuración vincular particularmente cuando pensamos en la toma de decisiones. Significa, por lo tanto, pensar en todos los actores como copartícipes en la construcción institucional.
Debemos agregar que el derecho a la participación está consagrado en el artículo 12 de la CDN y es esencial a la hora de pensar en las instituciones educativas.
Porque, a participar se aprende participando y reflexionando sobre la práctica.
La ley de Educación establece la creación de Consejos de Participación en todas las instituciones de educación media. Nos parece esta nueva instancia para acompañar no sólo su concreción práctica y los mecanismos de resolución que las instituciones instauran para integrar los mismos sino además las potestades prácticas y la valoración que se va hacer de su desempeño.
Crear espacios de participación en las instituciones educativas que propicien el desarrollo de una actitud crítica y reflexiva, que forme en ciudadanía, y que contribuya a la construcción del proyecto de vida.
Promover el intercambio de experiencias de los Consejos de Participación.

 

ESCUCHAD EL HIMNO...




SE APROXIMA EL 19 DE JUNIO...








    "¿Juráis honrar vuestra Patria, con la práctica constante de una vida digna, consagrada al ejercicio del bien para vosotros y vuestros semejantes; defender con sacrificio de vuestra vida si fuera preciso, la Constitución y las Leyes de la República, el honor y la integridad de la Nación y sus instituciones democráticas, todo lo cual simboliza esta Bandera?".
            Los que prestan juramento, contestarán: ¡ Sí juro!






miércoles, 30 de mayo de 2012

Aportes del Equipo Multidisciplinario del Liceo Nº 2 Lic. Daniel Guadalupe - Lic. T.S Wilma Ferreira PSICÓLOGO TRABAJADORA SOCIAL

 PARA REFLEXIONAR

 (Fernández, s/f, en Revista E.PSI.B.A.: 74). “ Silvina, una niña de 6 años dice: "Me voy a aprender a nadar ". Su hermana menor de 3 años interviene: ¿ Vas a nadar? ". A lo que Silvina contesta: "No, voy a aprender a nadar . Su hermana menor continúa diciendo: "Yo también voy a jugar a la pileta ". Silvina un tanto enojada responde: "No es lo mismo. Yo voy a aprender a nadar". Su hermana no se conforma y pregunta: "¿Qué es aprender? " Entonces, Silvina le explica: "Aprender” es como cuando papá me enseñó a andar en bicicleta. Yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta. Entonces, papá me dio una bici más chica que la de él. Me ayudó a subir. La bici sola se cae, la tenés que sostener andando ". La hermana interrumpe: "A mí me da miedo andar sin rueditas ". Silvina continúa: "Un poco de miedo da, pero papá sostenía la bici. No se subió a su bicicleta grande y dijo `así se anda en bici'. No, él se puso a correr a mi lado, siempre sosteniendo la bici, muchos días, y de repente, sin que yo me diera cuenta, soltó la bici y siguió corriendo al lado mío. Entonces yo dije: ¡Ah!, ¡Aprendí! ". Su hermana, que escuchaba con mucha atención e interés, expresó: "¡Ah! Aprender es casi tan lindo como jugar". Silvina, mirando la alegría que sentía en el cuerpo de su hermana, agrega: "Sabés, papá no hizo como en la escuela. No me dijo: `Hoy es el día de aprender a andar en bicicleta. Primera clase: andar derecho. Segunda clase: andar rápido. Tercera clase: doblar. No tenía un boletín donde anotar: muy bien, excelente, regular, porque si hubiera sido así, no sé, algo en mis pulmones, en el estómago, en el corazón, no me hubiese dejado aprender" 

 “ROTULAR ES LA MEJOR FORMA DE DISCRIMINAR” (Escribe: Psicopedagoga Gabriela Batisttini) *

 Los derechos del niño aparecen por todas partes: ...“Se les dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad, la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad”...(Art. 7). ...“El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación de cualquier índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad, paz y fraternidad”...(Art. 10). Son derechos fundamentales para la vida de los niños pero mi pregunta es: ¿Son respetados?, ¿Son cumplidos?, ¿o todo esto queda, al igual que muchas leyes de este país, sólo en las palabras? Me voy a referir a la escuela, aunque la discriminación del niño puede ocurrir en cualquier ámbito. La escuela es el lugar donde el niño confronta por primera vez lo propio con lo socio culturalmente instituido y allí suelen aparecer las primeras fracturas, ya que cuando algo no anda bien, es como poner la dificultad en una vidriera que funciona como lente de aumento. En la gran mayoría de los casos no es la escuela la que origina la dificultad, pero sí es la encargada de mostrarla. Cuando me consultan por un “problema de aprendizaje” con frecuencia llega etiquetado con frondosos estudios diagnósticos previos y me pregunto: ¿Cómo se hace para convertir a un chico en un 0? Los legajos de las escuelas me mostraban las respuestas ya que allí se exhiben anotaciones como: “lento para aprender”; “no habla, no colabora, cociente intelectual bajo”; palabras, rótulos, que producen daños psíquicos entre los chicos y genera marcas difíciles de revertir. Se trata de discriminaciones socio morales que garantizan el fracaso individual. Pero no culpo a los docentes, es verdad que ellos tienen muchos atenuantes que pueden explicar algunas de sus conductas: el sueldo, la cantidad de alumnos, la falta de tiempo, el estrés... No se trata de despertar culpas, sino de ayudar a que no nos quedemos dormidos en la indiferencia ya que aún se pueden revisar los legajos y rescatar a muchos niños que están al borde de la muerte espiritual. Porque algunas veces atribuimos problemas de aprendizaje a niños que no los tienen. Aún existiendo un problema físico o del desarrollo pueden existir dificultades de enseñanza y no de aprendizaje pues puede ocurrir que aquella no se adapte a las exigencias de cada niño. A veces las docentes se limitan a etiquetar a un niño como sujeto con problemas de aprendizaje, sin preocuparse en conocer cuál puede ser el origen del “problema”. ¿Qué pasa cuando la maestra se olvida que la escuela es un universo heterogéneo? Debemos recordar que no todos aprenden de la misma manera, cada uno aprende a su ritmo y con su nivel. Por eso hay que crear nuevos contextos que se adapten a las individualidades de cada alumno, porque aún encontramos algunas resistencias en determinados docentes. Podríamos pensar que el fracaso se encuentra cuando las sociedades o instituciones no se responsabilizan de “sus propios fracasos” y de los fenómenos que ellas mismas generan. La discriminación constituye una categoría de la violencia que busca encontrar quiénes serán las personas excluidas de determinados lugares o posibilidades imponiendo una supuesta racionalidad que explique la limitación de aquellos a quienes se define como incapaces. Pero no se trata solamente de la exclusión que opera sobre cada víctima sino que esto da la evidencia de una cultura que facilita y también promueve diversas formas de discriminación. Es desde lo social, lo macroscópico como tendríamos que describir la incidencia de las dificultades del aprendizaje, retraso, fracaso o deserción escolar. A esto apunta la Psicopedagogía preventiva. Es el mismo sistema social, económico y educativo el que engendra las condiciones marcadas de desigualdad cuya consecuencia es la marginalidad y el fracaso escolar pero sin embargo se sigue señalando al “niño que no aprende” sin analizar más que su situación personal. ¿Nos preguntamos sobre las condiciones de su escuela, las relaciones entre docentes-padres docentes-alumnos, alumnos entre sí en forma estructural y no como incidentes aislados?; ¿sobre las características de los programas escolares y la relación entre éstos, la pedagogía empleada y las condiciones de vida de los alumnos? Cuando se habla de lo “normal”, creo que se está remitiendo a reglas abstractas e ideales que contradicen la realidad. Entonces me pregunto si los niños que se espera normalizar no corren el riesgo de convertirse en productos de la sociedad de consumo enferma y enfermante que provoca gran parte de los trastornos por etiquetar a los sujetos. En relación a esto es importante preguntarse: ¿El no aprender responde a un síntoma o es una respuesta reactiva al medio socioeducativo?, porque si resulta ser de esta forma el conflicto surge a partir del choque entre el alumno y la institución que funciona expulsivamente; entonces allí no se requiere tratamiento psicopedagógico, sino que la intervención será fundamentalmente a sanear la institución educativa. Para resolver esto necesitamos recurrir a planes de prevención en las escuelas, (como tender a que el docente pueda enseñar con placer para que por lo tanto su alumno pueda aprender con placer). También hay que tener en cuenta que hay instituciones en donde se expulsa al que aprende y se promueve al repitente en dos aspectos: Hay un repitente exitoso (que ni se lo llama repitente), que es el que se acomoda al sistema, imita, no repite de grado pero repite textos, consignas, se somete, no piensa pero triunfa por repetir lo que otros quieren. A éste nadie lo deriva a tratamiento, aunque debiera estar en el principal objetivo de trabajo preventivo. Y hay otro que se llama repitente por repetir de grado, en donde el fracaso en la escolarización de la mayoría es un problema reactivo a un sistema que no los acepta, que no reconoce su saber y los obliga a acumular conocimientos. Uno de los objetivos de la escuela es desarrollar una pedagogía centrada en las necesidades del niño, respetando las diferencias individuales y asumiendo la no-discriminación. Diversos estudios demuestran que los chicos reaccionan a las expectativas que ponen en ellos sus maestros y amoldan su rendimiento a ese espejo, por eso el docente debe tomar conciencia del ser humano que está centrado en su pupitre y comunicarle que uno espera lo mejor de él. Porque no se nace siendo buen o mal alumno, sino que las oportunidades educativas son desparejas para algunos chicos y también las expectativas puestas en ellos. Por eso sería esperable que el sistema educativo dejara de pretender patrones iguales en cuanto al logro de las expectativas de aprendizaje de sus alumnos para abrir otro espacio, otras posibilidades, teniendo en cuenta las diferencias individuales y trabajar ante todo favoreciendo sus potencialidades, partiendo de lo que sabe hacer cada uno y no lo que no puede o de sus dificultades. Porque a fin de cuentas, ¿qué es un buen alumno?, ¿el que se saca buenas notas por repetir lo memorizado mecánicamente o el que se esfuerza para lograrlas y crece como persona en el intento?... Revertir esta situación desde la escuela es una actitud compleja, ya que no se compromete sólo el niño sino a todo el grupo familiar; por eso los padres pueden: acompañarlos a la hora de hacer los deberes, involucrarse con las cosas del colegio, elogiar sus esfuerzos por encima de sus resultados, alimentar sus intereses y crearles algunos nuevos, leerles en voz alta aunque ya lo sepan hacer solos y transmitirles la idea de que el estudio es una parte importante de sus vidas. También enseñarles a preguntar cuando no entienden ,perder el miedo a equivocarse, tomar conciencia de que nada ayuda tanto a vencer un obstáculo como la tenacidad de seguir intentando y regalarles una herramienta vital: la autodisciplina. De esta manera vimos que en el incesante proceso de maduración y aprendizaje que vive todo niño, la escolaridad es de vital importancia, porque puede dejar en él marcas no deseadas y para toda la vida. El fracaso en este proceso de adaptación coloca al niño ante el riesgo de futuras dificultades en el desarrollo de la personalidad. Por el contrario si esa adaptación escolar es guiada en forma inteligente y comprensiva, se superarán dificultades en medio de avances significativos, por eso la propuesta de este artículo consiste en derribar las barreras de la culpa y las acusaciones para centrar la labor en la gran responsabilidad docente: el niño y su aprendizaje, dentro de un grupo determinado de trabajo compartido. Lo más importante que va a quedarle a cada chico de su paso por la escuela es su relación con el aprendizaje. Entonces, el objetivo es mantener viva la natural curiosidad de los alumnos y fomentar su placer por incorporar conocimientos nuevos, ya que no hay método de estudio que pueda contra un alumno desmotivado, por eso siempre, antes que nada y al final de todo, lo que urge es MOTIVAR. Y no quiero terminar este artículo sin dejar de felicitar a los docentes que saben rescatar del anonimato a los que no son brillantes, a los que les cuesta entender; y los hacen sentir personas dignas de aprecio y cariño, aunque sea con pequeños y simples gestos de valoración. Éstos gestos realmente construyen un mundo mejor, porque hoy nadie cuestionaría que una buena educación es la base para un buen futuro; entonces tengamos presentes siempre los derechos de los niños ya que por algo se hicieron y no para que a las palabras se las lleve el viento ni para aprenderlos mecánica o memorísticamente, sino para aplicarlos a nuestra realidad cotidiana y a partir de allí, generar el cambio que tanto necesita la educación... *(Coordinadora del Grupo psicopedagógico Covisión).